¿Aprendes de la misma forma que lo hacen las ratas? ¿Tú motivación influye en lo que aprendes? ¿Tienen tus emociones un impacto directo en lo que puedes llegar a aprender? ¿Si te enseñan a hacer algo de una manera y luego nos dicen que es la forma incorrecta de hacerlo, qué pasaría? ¿Realmente si practicas mucho te convertirías en un maestro? ¿Eres padre o profe y te gustaría saber cómo aprenden los niños?

Hoy voy a dar respuesta a todas esas preguntas. Hablaré de las 7 leyes del aprendizaje, y del padre de la psicología moderna y fundador de la psicología conductual, Edward Thorndike.

En sus investigaciones, Thorndike usaba ratas a las que sometía a un estímulo y comprobaba cómo se comportaban (condicionamiento clásico). Y confirmó que un estímulo positivo, conducía a un comportamiento concreto en ellas. Mientras que un estímulo negativo hacía que el animal dejase de realizar ese comportamiento.

Por ejemplo, si ese estímulo proporcionaba comida o agua, el comportamiento se repetía ya que solían tener hambre y sed. Pero si el estímulo proporcionaba una descarga, la rata dejaba de realizar ese comportamiento.

Tras sus muchos años de investigación, Edward afirmó que el tipo fundamental de aprendizaje implicaba asociaciones de estímulos y respuestas que se manifiestan en una conducta. Y basándose en esta premisa, elaboró tres leyes del aprendizaje que posteriormente se llevaron a las aulas. La Ley de Disposición, la Ley de Ejercicio y la Ley de Efecto, a las que más adelante se le sumaron otras 4 leyes más.

1. Ley de Disposición

Dentro de las leyes del aprendizaje, la Disposición se centra en la premisa de que una persona aprende mejor cuando está dispuesto y motivado a aprender. Pero para esto debe estar preparado de manera física, psicológica y emocionalmente.

Cuando te hablo de estar preparado física, psicológica y emocionalmente, me refiero a que la persona debe estar descansada, estar saludable, tener cierta estabilidad en su hogar y demás.

Por eso, los niños que tienen horarios saturados de actividades, que duermen mal, se alimentan de manera inadecuada, o que en casa están rodeados de problemas, tienen más dificultades para encontrar su motivación para aprender.

En mi etapa de investigador, tuve la oportunidad de visitar muchos centros educativos. Uno de estos centros estaba en una zona deprimid, con bajos recursos y demás. Cuando me entrevisté con el Director del centro estaba obligado a hacerle una serie de preguntas. Y una de ellas se centraba en las necesidades tecnológicas que tenía el centro para así poder evidenciarles y solucionarlas. Su respuesta fue muy sincera.

Yo no puedo pretender sentar a estos chicos en una sala llena de ordenadores y enseñarles nada, cuando la única comida que hacen al día es la que le damos en el centro. Primero necesito alimentarles para luego poder enseñarles algo.

Como ya sabrás, es importante que como educadores sepamos cuál es la realidad de nuestros alumnos. Y como padres, atender a las necesidades básicas de nuestros hijos.

En conclusión. Las personas que tienen una mayor motivación, progresarán más que las personas que no están motivadas.

2. Ley de ejercicio

Esta es una de las leyes de aprendizaje que se podría resumir con la frase «la práctica hace al maestro». Está comprobado que los alumnos aprenden más y retienen más información cuando tienen prácticas significativas. El principio básico es que cuando pones en práctica un conocimiento de forma continuada, la información se asienta con fuerza en el cerebro y se debilita con el tiempo si no se practica.

Por ejemplo. Cuando aprendemos a conducir, necesitamos practicar mucho porque es una tarea compleja. Cuanto más conducimos, mejor deberíamos hacerlo. Pero también es cierto que si dejamos de conducir durante 5 años, los más probable es que cuando intentemos volver a hacerlo, tengamos miedo, nos resulte complicado, nos saltemos alguna señal de tráfico o no estemos todo lo atentos que deberíamos estar a nuestro alrededor.

3. Ley de Efecto

Una de las leyes del aprendizaje más importantes para mi. Se basa en la reacción emocional de la persona, la cual tiene una relación directa con la motivación, por lo que el aprendizaje se facilita cuando es acompañado de un sentimiento agradable o de satisfacción, y que se complica cuando está asociado a un sentimiento desagradable.

Esta es una de las leyes del aprendizaje que se tiende a olvidar, sobre todo en determinados niveles educativos.

Por ejemplo, el otro día leía a un compañero en Twitter lo siguiente:

Y la verdad es que me sorprendí bastante. Evidentemente, la finalidad de la escuela no es crear niños felices. Es un objetivo deseable, ya que cuando se crea un clima de aula positivo se aprende más y mejor. Pero tampoco es cuestión de convertise en Payasores y entrar por clase poco menos que así:

Yo recuerdo que hasta sexto de EGB me encantaban las matemáticas. Pero ese año nos tocó un profesor, que tenía de docente lo mismo que yo de piloto de Fórmula 1. El clima de clase estaba siempre enrarecido, si le preguntabas algo, contestaba de malas maneras, llegando a llamarnos cenutrios, besugos, que no entendíamos nada y demás.

Evidentemente, ese clima de aula genera que tengas miedo a preguntar, a hacer mal un problema porque te van a isultar o vete tú a saber.

Por eso es importante que sepamos que está en nuestras manos como educadores, generar un buen clima de aprendizaje que ayude a despertar parte de la motivación necesaria para el aprendizaje.

4. Ley de Primacía

Se basa en que lo primero que aprendemos crea una huella en nuestra memoria que puede ser difícil de borrar. Por esto es importante enseñar a los niños a cómo comportarse o actuar desde una edad temprana.

Cuando hablamos de alumnos, se centra en la importancia de enseñar correctamente desde el principio los procedimientos. Por ejemplo, si aun niño se le enseña de forma inadecuada el procedimiento para realizar una raíz cuadrada, le va a costar desaprenderlo y hacerlo de la forma correcta.

5. Ley de lo Reciente

Esta ley se centra en que lo que hemos aprendido recientemente, es más fácil de recordar.

Por ejemplo, hace 2 meses enseñé en clase la definición de mitocondria, y ayer la definición de membrana plasmática. Según esta ley, es más fácil recordar la definición de membrana plasmática que la definición de mitocondria.

6. Ley de la Intensidad

Cuanto más cercano a la realidad sea lo que pretendemos enseñar, mayor probabilidad de ser retenido.

Por ejemplo. ¿Qué crees que es más intenso para un niño? ver la foto de una mariposa monarca en un libro y el esquema de su ciclo de vida. O por el contrario, ¿tener un huevo de mariposa monarca en clase, ver todo el ciclo de su vida hasta que sale de su crisálida y tener la oportunidad de liberarla en el patio?

Y tu me dirás. Vale Josh, cuando hablemos de los cocodrilos en clase te llamo para que me lo traigas tú. Evidentemente no vas a llevar un cocodrilo a clase y poner en peligro a los alumnos. De lo que se trata es de hacer uso de todos los sentidos del niño. Puedes enseñarles el sonido de un cocodrilo, el tacto de su piel o como caza, sin la necesidad de tenerlo en el aula.

En resumen. Nuestro objetivo como educadores sería ser lo más fiel posible a la realidad cuando queremos enseñar algo.

7. Ley de Requisito

A veces, para poder aprender a hacer algo necesitamos que se cumplan unos requisitos previos.

Por ejemplo, para aprender a escribir una A, primero tenemos que saber diferenciar lo que es la A de lo que es la B. Por lo tanto necesitamos un conocimiento previo. Pero es que a la hora de dibujar una A, primero es necesario saber cómo dibujar un punto, luego una línea y demás.

Todos estos requisitos previos van a ser necesarios antes de cumplir el objetivo, que no sería otro que aprender a escribir.

¿Por cierto, sabías que releer, subrayar o hacer resúmenes son las tres peores técnicas de estudio?

Por |2021-10-07T00:38:43+01:006 octubre 2021|Sin categoría|Sin comentarios